Ruinas   |   PT  /  EN

Estructuras fragmentarias que permanecen en el presente como testimonios de la historia de los paisajes — sobre todo urbanos — en los vestigios arquitectónicos que componen la memoria de los lugares: evidencias remisivas a las temporalidades pretéritas; existencias decaídas de un tejido urbano anterior, así presentes y en contraste con la ciudad contemporánea. En este sentido, se relacionan directamente con el concepto de palimpsesto. Tales estructuras, inscritas en el paisaje vivido y documentadas en imágenes, transgreden la frontera temporal entre el presente y el pasado. Nadie permanece indiferente ante ellas: las ruinas provocan el ser y el estar en el Mundo; se evocan desde sentidos contemplativos y apreciaciones estéticas hasta el rememorar de hechos violentos y reflexiones sobre la finitud. Las ruinas, como presencia significativa en el paisaje, como dimensión sensible en el reconocimiento de los vestigios físicos de antaño, podemos pensarlas como espacios del Tiempo — tanto cuando en ellas redescubrimos las temporalidades del Espacio habitado. Diversas ruinas, valoradas como patrimonio histórico con énfasis en relaciones culturales identitarias, han servido — y aún sirven — a fines políticos, cuando son movilizadas dentro de imaginarios y narrativas elaboradas por compromisos nacionalistas — por ejemplo en monumentos nacionales e incluso transnacionales — que buscan legitimar los orígenes (muchas veces míticos) de las naciones modernas, apropiándose de ellas para fines discursivos destinados a difundir determinadas ideologías, incluidas las filofascistas. Las ruinas imponentes representan el potencial artístico y el ingenio técnico de las antiguas civilizaciones: transmiten valores culturales y morales y símbolos de poder. En el Antropoceno, las ruinas nos dan una cierta medida de las transformaciones.

Silvio Luiz Cordeiro