Si el paisaje puede ser leído, podemos considerarlo en tanto que escritura de aquellos actores que han impreso sus marcas en él, transformándolo. La sucesión y el cambio de los actores y sus acciones en el tiempo sobre un mismo lugar geográfico actúan en la construcción y mutación del paisaje, reconfigurándolo en muchas ocasiones por completo. Aun así, algo del pasado sobrevive en él.
La palabra palimpsesto — del latín palimpsestus, a partir del griego παλίμψηστος (palímpsēstos), "raspar de nuevo": pálin (de nuevo) + psēn (raspar, frotar) — envuelve el sentido de borrado deliberado, de ahí su posible relación con las ruinas resultantes de destrucción premeditada, o incluso de abandono.
No se trata de superposición de capas, sino de la permanencia vestigial y fragmentaria de una cierta realidad — antes constituida — sobre un territorio (soporte de la escritura, de la acción, de la escena) y, por tanto, aún presente. Sugiere además la lectura de un nuevo uso, una nueva escena escrita, de aquello que se presenta construido, instituido, representado en el paisaje hoy habitado, donde antes se ejercían otras realidades sociales, culturales, económicas, físicas, otros contextos históricos y sentidos que, de algún modo, permanecen, como las ruinas y demás remanentes de antaño. Expresado de esta forma, el concepto contribuye como recurso en el estudio y en el imaginario del paisaje del Antropoceno.
Silvio Luiz Cordeiro