Sujeto compuesto y en compostaje, la cosmopolítica es una composición improbable y fascinante entre dos mundos: el cosmos y la política. Un vínculo entre planetas aparentemente distintos. La política, ese pedazo de carne herida, necesita ungüentos nuevos para cicatrizar heridas antiguas, hechizos nuevos para funcionar de nuevo y en otras formas, fuerzas, códigos, sistemas, savias, flujos.
La cosmopolítica es una ginga* epistémica, una danza cósmica, un no abandonar la palabra, sino, al contrario, luchar por ella, en un gesto de reencantamiento, de reactivación de sus misterios. Componer con la palabra política un cosmos, reactivar de la palabra sus fuerzas adormecidas en el tiempo.
Cosmopolítica, sustantivo vivo, ni femenino ni masculino, vivo, transhumano, sin fronteras. Una política de la tierra, de todos los seres vivientes, una política de los animales, de los ríos, de los bosques, de las abejas, de los escarabajos, una política de las jaurías, de las bandadas, de las hormigas, de los carcarás, de los corales en el fondo del mar, de los coros humanos y no humanos en movimientos vitales, una política de los pueblos de todas las especies, de las encrucijadas, de los cruces, de la mezcla, del encuentro y de la f(r)icción, una política de las cosas pequeñas y de las estrellas, de los gusanos que descomponen la materia y de los cometas, una política del cosmos. La política es el cosmos, y no deberíamos asombrarnos de ello.
La filósofa de la ciencia Isabelle Stengers piensa la cosmopolítica no exactamente como un concepto, sino como proposición — proposición de prácticas para la invención de mundos, y mundos en común — y con ella nos alineamos. Cosmopolítica, acto o efecto de expurgar todo y cualquier intento de monocultivo de la vida. Gesto o acción en el espacio-tiempo capaz de provocar cortocircuitos en sistemas de unificación estúpida de los modos de vida, sean estos necro o neocoloniales. Opera por composición, cruces y confluencias, investigando el caudal, el flujo y las intensidades que chocan, permean y atraviesan, en el encuentro de los cuerpos, creando especies de comunidades, compañías, constelaciones en dirección a una ética de la mezcla y de las encrucijadas. La materia viva busca materia viva.
Por cosmopolítica comprendemos también las políticas de instauración continua de perspectivas y existencias, ya no para segregar, sino para crear composiciones infinitas. Cosmopolítica son también las manos que plantan y cuidan la tierra, estén ellas en un huerto, un jardín, una maceta, un bosque, un manglar… o empuñando un machete afilado, una hoz y un martillo. Cosmopolítica es colocar en la danza, en el movimiento, en el centro de la acción, a otros sujetos — los más inimaginables, pues no identificados como poseedores de deseos y perspectivas —, es la completa escisión entre lo que se identifica como racional e irracional, consciente e inconsciente, es lo que borra las fronteras, lo que habita en las ruinas, en la memoria, en el aquí y ahora, en la transversal del tiempo.
* En la Capoeira, movimiento que busca engañar y desorientar al adversario, tanto para defenderse como para atacar.
Cafira Zoé y Camila Mota