Biosfera   |   PT  /  EN

La Biosfera es la capa de la Tierra donde la vida ha florecido en sus diversas formas y dimensiones. En la biosfera existe una infinidad de organismos vivos que vuelan, corren, nadan y nos enseñan a reconocer cómo nosotros, los humanos, somos apenas una especie que participa en una inmensa red interconectada de organismos vivos. Los organismos, desde las bacterias hasta los humanos, ejercen funciones que mantienen el planeta habitable. Además de depender de los ecosistemas presentes en la Tierra para sobrevivir, crecer y reproducirse, los seres vivos también lo moldean, generando cambios estructurales en las condiciones ambientales de los lugares donde habitan. Esta idea de la Tierra como un sistema autorregulado por sus habitantes fue consolidada por la Teoría de Gaia, y ha sido reafirmada por nociones indígenas de "Pachamama", que la reconocen como una madre dotada de fertilidad.

De acuerdo con el Informe Global de los Tipping Points sobre los 'puntos de no retorno' del Sistema Tierra, es precisamente la interacción constante entre la biosfera y las demás capas de nuestro planeta lo que lo mantiene en funcionamiento, estable y habitable. Las florestas, por ejemplo, participan en el ciclo biogeoquímico del carbono, ya que secuestran carbono de la atmósfera y liberan oxígeno a través de la fotosíntesis, tal como lo hacen las cianobacterias en los océanos.

Sin embargo, el uso abusivo del planeta y de sus recursos naturales por parte de la sociedad globalizada e industrial, que resulta en la quema incesante de combustibles fósiles, ha liberado una gran cantidad del carbono almacenado durante millones de años en el subsuelo terrestre y en los bosques, calentando la atmósfera y desestabilizando el clima, la biosfera y otros componentes de la Tierra, como los glaciares y los océanos. Además del calentamiento global, la conversión de los ecosistemas en campos agroindustriales para el usufructo humano está destruyendo el hábitat de la mayoría de los seres vivos y provocando una ola de extinción masiva de especies. Al consumir y degradar nuestra propia casa planetaria y fragmentar la red interconectada que sostiene la vida — de la cual extraemos los recursos vitales —, estamos poniendo en riesgo nuestra propia existencia.

Pero no todas las relaciones humanas fueron o son depredadoras. Existen relaciones mutualistas que generan beneficios mutuos tanto para los humanos como para las demás especies involucradas en la interacción. El manejo indígena milenario de los suelos de la Amazonia, por ejemplo, transformó suelos pobres en tierras negras fértiles capaces de sostener bosques diversos y ricos en alimentos para humanos y otros animales. Actualmente, los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales han contribuido a la regeneración de la biosfera, actuando como guardianes de la biodiversidad en sus territorios.

¿Acaso existe todavía una ceguera civilizatoria que nos limita para reconocer que somos parte de la biosfera y que, por lo tanto, somos capaces de cuidarla y regenerarla? ¿Es posible revertir la trayectoria destructiva del planeta y adoptar otra perspectiva? En lugar de aceptar la "humillante condición de consumir la Tierra", como escribe Ailton Krenak en su libro Futuro Ancestral (2022), pienso que debemos responsabilizarnos por su regeneración.

Carolina Levis